La gente se hace planes siempre, todos los días, a toda hora. Es parte de intentar un equilibrio, de mantener una forma de vida. Dejar de fumar, empezar una rutina de ejercicios, hacerse un horario, implementar una dieta... y está muy bien. El problema surge cuando esa intención se vuelve una obligación, una obsesión, algo que la ata y que si no cumple pìensa que algo falla y que su vida se va debilitando. Pero la verdad es que no es un drama (a menos que se sea adicto o sea algo muy necesario -hay que analizar si en verdad es necesario-)
Empezando el año, yo me planteé 1) dejar de fumar, 2) hacer ejercicios y 3) comer de manera saludable. Por suerte, yo no soy ni adicto al tabaco ni obeso ni tengo el colesterol alto, así que no me privo de nada. Si un buen día se me antoja fumamrme un cigarro, voy a la tienda y me compro dos; si un día no tengo ganas de hacer ejercicios, no los hago; si un día quiero comer todo lo que encuentre, pues como. Lo importante es no sacrificarse en exceso por algo que, tal vez, no es tan necesario, y la única forma de saber si es necesario es ubicando los pro y los contra.
"La vida es que se pasa mientras hacemos otros planes" dice, sabiamente, John Lennon. Y la vida no debe desaprovecharsen "cumplir con compromisos" que lo único que hacen es atarnos a conductas extremas.
Ojo, que se entienda, no les quiero decir que no se sacrifiquen o que no luchen por lo que quieren; pero si eso que quieren no es algo tan importante (los pro y los contra), los sacrificios que hagas terminarán siendo una lucha contigo mismo. Hay que darle importancia a lo importante.
05 febrero 2010
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario