El día que me case voy a bailar.
Pero no bailar porque la costumbre ni porque el un dos tres
ni por nada de eso.
Bailar. Bailar porque es más que un acto físico y, en ese caso, también fotográfico; bailar porque es comunión, conjunción, el ritmo compartido, un solo movimiento de dos.
Bailar. Bailar porque es más que un acto físico y, en ese caso, también fotográfico; bailar porque es comunión, conjunción, el ritmo compartido, un solo movimiento de dos.
Bailar porque es un recuerdo, una alianza indiferente de
tiempos. Bailar porque es una entrega, es una confianza, brindarse con las
manos abiertas a la otra persona, darse sin maquillajes.
Bailar al ritmo de nuestros ojos, bailar el silencio, bailar
el vals, bailar su canción; finalmente, representa la misma escena de amor, de
libertad.
Bailar porque es celebrar, festejar la vida y darle pie a
uno de esos actos simples pero poderosos que nos marcan en la felicidad.
Bailar por el disfrute de la complicidad, de la cercanía, la
respiración.
Bailar para sonreír, para amar.
Bailar.
Eu quero continuar dançando com você.

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