15 octubre 2012

Lo que soñamos

Qué instintos y qué interrogantes guardarán los sueños. Son como películas que se proyectan cuando uno está más indefenso y expuesto a ese nuestro propio sistema de cosas, o esa cosa que llamamos inconsciente sin saber exactamente qué es. Y es extraño porque los sueños -al menos los míos- suelen ser desordenados, confusos, sin un orden lógico de secuencias. No me voy a poner en plan analizador: no voy a especular que tal vez, inconscientemente, es ese desorden lo que quiero para mi vida, o lo que me domina, ni nada de nada; no me gusta eso y no pienso tomarlo a la ligera porque finalmente son interrogantes válidas aunque con respuestas ignotas para mí.

En fin, ¿todo esto por qué? Porque ayer tuve un sueño y fue uno bastante extraño.
Soñé que me ponía a pensar en mis sueños y que concluía en que todos eran iguales, es decir, que siempre en la misma calle y de noche pasaba lo mismo, que me echaba detrás de un carro para esconderme y que frente a mí había un parque donde estaban dos amigos míos en una banca conversando tranquilos y cuidándome, y sin embargo, igual aquella gente de la que me escondía -que yo no sabía quién era- me encontraba y me llevaba a no sé dónde. Y bueno, entonces pensé “si estoy soñando esto todos los días, mejor lo grabo y así ya no tengo que hacer el esfuerzo de actuar siempre lo mismo”. Sí, así de ridículo, pensé en grabar una escena donde ocurriera todo lo que conté recién para no tener que actuarla en cada uno de mis sueños. Y así lo hice: era de noche y llamé a unos amigos que se sentaron en una banca de un parque, frente a él había un Volkswagen y detrás suyo me escondía yo, a la espera de las personas que me llevarían a quién sabe dónde; grabamos, todo quedó bien a la primera toma, celebramos nuestro éxito y no recuerdo nada más, creo que en ese momento sonó el despertador.


No sé si sea la palabra exacta y, es más, no sé si sea realmente lo que estoy sintiendo pero me da la sensación de que fue un sueño revelador.
Podría ahora mismo especular con una lista inmensa de interrogantes sobre qué significa ese sueño (¿Quiero pautear todo en mi vida?, ¿incluso lo que sueño?, ¿acaso estoy actuando toda mi vida?, ¿de quién me escondo?, ¿por qué de noche?, ¿mis amigos no me cuidaban?) y caer en miles de foros de autoayuda, programas de radio o citas con terapeutas de no sé qué especialidad. Pero hablo de revelador por su calidad casi periodística, investigativa, por ese ánimo encarador y desnudante de mí mismo, por esa novedad expuesta.
Y, en verdad no confío mucho en aquello del análisis del inconsciente, y no por el análisis en sí sino por quienes analizan, no encuentro mucha responsabilidad o mucho esmero en conseguir algún resultado que ayude a la persona tratada a mejorar su calidad de vida -hablo en general, ni de mí ni de nadie en particular- y, sospechando así las cosas, evito sus noticias, igual, tampoco es algo que me ocupe el día pensándolo pero no deja de parecerme, por lo menos, interesante y valioso. Hace algún tiempo quise conseguir “Los complejos y el inconsciente”, un ensayo de Carl Gustav Jung en el que, según averigüé, hablaba sobre cómo el inconsciente y nuestros miedos se reflejaban en conductas tan inherentes a uno como el sueño; lamentablemente no lo conseguí y me quedé con esa espinilla adolescente clavada en la curiosidad, espero encontrarlo alguna vez.

Y sorprenderme, imagínate, cuántas cosas rondarán por nosotros sin notarlo, debe ser interesante tener alguna noción sobre ellas...

No hay comentarios.: