Qué instintos y qué interrogantes guardarán los sueños. Son
como películas que se proyectan cuando uno está más indefenso y expuesto a ese nuestro
propio sistema de cosas, o esa cosa que llamamos inconsciente sin saber
exactamente qué es. Y es extraño porque los sueños -al menos los míos- suelen
ser desordenados, confusos, sin un orden lógico de secuencias. No me voy a
poner en plan analizador: no voy a especular que tal vez, inconscientemente, es
ese desorden lo que quiero para mi vida, o lo que me domina, ni nada de nada; no me gusta eso y no pienso tomarlo a la ligera porque finalmente son
interrogantes válidas aunque con respuestas ignotas para mí.
En fin, ¿todo esto por qué? Porque ayer tuve un sueño y fue
uno bastante extraño.
Soñé que me ponía a pensar en mis sueños y que concluía en que todos eran
iguales, es decir, que siempre en la misma calle y de noche pasaba lo mismo,
que me echaba detrás de un carro para esconderme y que frente a mí había un
parque donde estaban dos amigos míos en una banca conversando tranquilos y cuidándome,
y sin embargo, igual aquella gente de la que me escondía -que yo no sabía quién
era- me encontraba y me llevaba a no sé dónde. Y bueno, entonces pensé “si
estoy soñando esto todos los días, mejor lo grabo y así ya no tengo que hacer
el esfuerzo de actuar siempre lo mismo”. Sí, así de ridículo, pensé en grabar
una escena donde ocurriera todo lo que conté recién para no tener que actuarla en
cada uno de mis sueños. Y así lo hice: era de noche y llamé a unos amigos que
se sentaron en una banca de un parque, frente a él había un Volkswagen y detrás
suyo me escondía yo, a la espera de las personas que me llevarían a quién sabe
dónde; grabamos, todo quedó bien a la primera toma, celebramos nuestro éxito y
no recuerdo nada más, creo que en ese momento sonó el despertador.
No sé si sea la palabra exacta y, es más, no sé si sea
realmente lo que estoy sintiendo pero me da la sensación de que fue un sueño
revelador.
Podría ahora mismo especular con una lista inmensa de
interrogantes sobre qué significa ese sueño (¿Quiero pautear todo en mi vida?,
¿incluso lo que sueño?, ¿acaso estoy actuando toda mi vida?, ¿de quién me
escondo?, ¿por qué de noche?, ¿mis amigos no me cuidaban?) y caer en miles de
foros de autoayuda, programas de radio o citas con terapeutas de no sé qué
especialidad. Pero hablo de revelador por su calidad casi periodística, investigativa,
por ese ánimo encarador y desnudante de mí mismo, por esa novedad expuesta.
Y, en verdad no confío mucho en aquello del análisis del inconsciente, y no por
el análisis en sí sino por quienes analizan, no encuentro mucha responsabilidad
o mucho esmero en conseguir algún resultado que ayude a la persona tratada a
mejorar su calidad de vida -hablo en general, ni de mí ni de nadie en
particular- y, sospechando así las cosas, evito sus noticias, igual, tampoco es
algo que me ocupe el día pensándolo pero no deja de parecerme, por lo menos, interesante
y valioso. Hace algún tiempo quise conseguir “Los complejos y el inconsciente”,
un ensayo de Carl Gustav Jung en el que, según averigüé, hablaba sobre cómo el
inconsciente y nuestros miedos se reflejaban en conductas tan inherentes a uno
como el sueño; lamentablemente no lo conseguí y me quedé con esa espinilla
adolescente clavada en la curiosidad, espero encontrarlo alguna vez.
Y sorprenderme, imagínate, cuántas cosas rondarán por
nosotros sin notarlo, debe ser interesante tener alguna noción sobre ellas...
15 octubre 2012
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