En estas semanas y a partir de una iniciativa de uno o dos partidos políticos en esta campaña, se empezó a hablar de la posibilidad de que a los homosexuales se les pudiera reconocer una convivencia ante la ley -además de poder beneficiarse con otros derechos- mediante una unión civil. Esto les permitiría heredar y dejar herencia, recibir la protección del estado a través de la seguridad social pero sobre todo, les permitiría ser reconocidos por la sociedad como pareja, como dos personas que se aman sin importar el sexo, sin pensar en el qué dirán, sin avergonzarse de su opción sexual, sin mirar las cara cucufatas de gente que no respeta la felicidad de los demás y que desprecia a quienes no piensen lo que ella...
Es así que escuchamos comentarios que se refieren a la homosexualidad como una "perversión", como "un desacato a Dios" o como "un problema de orden mental". Me apena oír esto; me apena porque detrás de esas palabras, hay una fuerte intolerancia, rechazo y desprecio, ¿y ante qué?, ante la libertad-felicidad de otra persona, ¿que un homosexual es un mal ejemplo para la juventud?, pues es el mejor y más admirable ejemplo de lucha y firmeza en lo que uno piensa. Por suerte, creo que somos más los que mantenemos una posición abierta y respetuosa ante la libertad de cada persona, los que creemos que todos tenemos derecho a ser felices como queramos en tanto no dañemos a otras personas, los que soñamos -e intentamos hacer- un mundo mejor, de mejor trato, de mayor respeto, de felicidad.
Volviendo al tema de la unión civil, muchos han hablado de matrimonio homosexual y se han mostrado en contra. Yo también. El matrimonio -aun siendo civil- tiene una connotación religiosa y la religión habla de la unión entre el hombre y la mujer con el fin de procrear; sin embargo, la ley nos ampara todos por igual -porque somos iguales, no lo olviden- y nos dice que tenemos los mismos derechos. Ojo al piojo, no se ha hablado de matrimonio homosexual, se ha hablado de unión civil, son dos cosas distintas.
Entonces muchachos, respetemos lo que los demás elijan como forma de vida -aunque no lo entendamos-, no generemos odios porque hacen mal al alma, y a todos quienes luchan por lo que creen y por su felicidad, reciban de mi parte un gran abrazo y un gran beso. Los admiro y los quiero mucho.
31 enero 2011
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