El miércoles 21 de julio, Lima sufrió la temperatura más baja de los últimos 46 años. En la madrugada de ese día, los termómetros marcaron 8.8 ºC en algunos distritos de la zona este de la ciudad.
Al este de la ciudad se encuentran los distritos de La Molina y Ate Vitarte; son distritos muy disímiles entre sí:
En La Molina -en mayor medida- vive gente con mucho dinero, con casas grandes, lagunas artificiales, autos del año, ropa elegante;
en Ate Vitarte -en mayor medida- vive gente pobre, gente que vive en asentamientos humanos quizás sin agua, quizás sin luz (por supuesto, también en La Molina hay gente pobre y en Ate Vitarte, gente con ciertas comodidades).
En La Molina, hay gente que vive en las faldas de los cerros (si no en los cerros) porque allí tiene una vista amplia de la ciudad y una sensación de superioridad que el nivel del suelo parece no darle;
en Ate Vitarte, la gente vive en las faldas de los cerros (si no en los cerros) porque no tiene otro lugar para vivir, porque las esteras no se ubican en las calles o en las avenidas.
En La Molina, la gente se divierte jugando con una consola de video juegos o relajándose frente a una computadora;
en Ate Vitarte, la gente no se divierte frecuentemente, más bien trabaja para salir de la pobreza y ganarse un pan...
Qué ironía, La Molina y Ate Vitarte son distritos vecinos y sin embargo, su gente es y vive tan diferente.
Mencionaba el tema del clima frío del ese miércoles (y de los últimos días) porque las diferencias en los estilos de vida hacen que algunos lo pasen mejor que otros, porque quienes viven en La Molina tienen la suerte de abrigarse con más ropa, de calentar la comida y en Ate Vitarte quizás no; y vivimos en el mismo país y en la misma ciudad.
No soy el líder de las causas justas (aunque éstas merezcan uno), no lo quiero ser.
No se trata de que quienes tienen dinero se conviertan en pobres, se trata de que todos tengan recursos suficientes para tener una digna calidad de vida.
Hablo de esto porque tomo conciencia de que es una realidad que debería analizarse y revertirse, porque no hay razón para tamaña y fría desigualdad.
Y quienes tienen el poder (del dinero, de la autoridad, de la justicia) deben ayudar a que esto termine.
02 agosto 2010
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