Si hay algo que deseo conservar siempre es el espíritu de decisión.
Anoche no podía dormir y pensaba en la música, hasta me puse a escuchar algunas canciones que me gustan mucho, y en la gente que ha ido avanzando y forjándose un camino en ella con mucho esfuerzo, mucha paciencia, humor y constancia. Y me animé, me puse feliz. Porque, sin ser una luminaria ni nada siquiera parecido, sí creo que tengo algo que decir, algo que contar, y que tengo cómo, que se me ocurre un buen acorde, un buen verso, que podría hacer buenas canciones. Están por allí algunas durmiendo el sueño de los justos a la espera del micrófono necesario (por cierto, invoco por aquí, aunque no me leas, que me pagues) pero están, y están bien, interesantes, valerosas, pese a mí.
Como decía, si hay algo que deseo conservar siempre es el espíritu de decis...
Perdón, me quedé dormido.
Les decía, el espíritu de decisión.
Es curioso porque, claro, conviven con nosotros maneras de ser diferentes entre sí, y entonces un día podemos estar de lo más convencidos y al frente de nuestras ambiciones y el otro podemos apaciguarnos, amenguarnos, hacernos vientito ligero, imperceptible y fugaz, la nada misma casi, cuando se es todo sin advertirlo de nuevo.
¿Cómo hacer para estar siempre en pie? Ah, vaya pregunta.
Por mi parte, que es poco con lo que me excusaré, diré que no es tan divertido pensar en mil cosas de ama de casa cuando se tiene ese fueguito ardiendo dentro de uno; qué lindo sería no tener que pensar en nada más que en la propia motivación y pulirla y soñar con ella y tomársela en el desayuno para empezar el día pero no. Y es poco porque mi carga es mínima en comparación a otras más... jodidas. Que eso debería ser, antes que una pesadez, una motivación, sí, por supuesto. En las películas se ve hermoso. La vida real no sólo es real sino también, como dice Serrat sobre la verdad, irremediable. Siempre va a ser así, real. Bonita o fea, ya eso irá caminando con el tiempo, pero real será siempre y será siempre nuestro escenario de juego, nuestro ring de box.
Y bueno, mi espíritu de decisión se va a dormir lo que no durmió en la madrugada, buenas noches, muchas gracias, que les vaya muy bien, sean felices, a ver si de regreso del sueño de los justos mi decisión descansó mejor, no bosteza tanto y se pone de una buena vez los zapatos.
Hasta mañana.
17 febrero 2014
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