Jesús era negro y homosexual, le gustaba tomar, tuvo una vida -digámoslo así-
liberal, de vez en cuando iba adonde amigos a olvidarse de sus problemas. De
chico se escapó de casa, regresó pero la relación con su mamá se volvió muy
tirante; la buena de María, tuvo un segundo compromiso luego de José, no era
virgen, desde luego.
Pero volviendo a Jesús, era un buen tipo, la gente del
barrio lo quería, le tenía mucho cariño, pero, como a cualquier persona podría
ocurrirle, se cansó de seguir en el mismo lugar y se fue a vivir a otra ciudad.
El pueblo tomó muy mal esa actitud, la gente lo pensó un desconsiderado por
dejar “en el abandono a su mamita María, pobrecita ella, desconsolada,
llorándole que se quede y él, si lo hubieras visto, ni caso le hacía”. Y se fue,
cogió su poca suerte y un burro y se fue.
María se quedó allí, estuvo un tiempo más de pareja con José y luego se
separaron; María conoció a un señor en su trabajo y empezó con él una relación
y José regresó a la casa de sus padres a cuidarlos en su vejez.
Jesús emprendió un camino un poco errante tal vez, seguía
siendo el buen tipo de siempre pero lucía más desconfiado, más cuidadoso que
antes; la gente no se lo explicaba muy bien, estaba extrañada. Él siempre fue
una gran persona y quienes lo trataron me han comentado de su buen espíritu, de
su alegría, su optimismo, era un tipo como cualquiera de nosotros, con sus
ánimos, sus alegrías, sus bajones, pero siempre tratando de hacer buenas cosas,
de hacer feliz a la gente que lo rodeaba.
Nadie supo bien cómo siguió su vida porque iba de pueblo en
pueblo buscando una cierta estabilidad que, al parecer, nunca logró; sí se supo
que se estableció con un chico, criaron juntos a un par de niños y tuvieron una
carpintería con mediano éxito.
Nunca se llegó a saber, a ciencia cierta, cómo o a causa de
qué murió, hablaron de una enfermedad o de que la soledad y la incertidumbre en
que parecía que se había convertido su vida le habían chocado mucho y se dejó
morir, quién sabe, pero finalmente queda lo importante: un hombre como
cualquiera, como todos, gustoso de los juegos, de la sexualidad, de no dejarse
llevar por el resto, de intentar hacer el bien. Un buen tipo.
10 diciembre 2012
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