22 octubre 2012

Fruto

Hay un fruto en las manos del poeta
que se aleja de su forma habitual
y toma nuevas armonías,
nuevas figuras perfumadas
en las bocas del sol.

Y hay árboles en las plazas
y pájaros que cantan al unísono,
y estas bocas que pasean
son los pies de la poesía
bajo los colores del cielo,
en las veredas alegres de la vida.

Conversan del aire,
de los sueños que las envuelven,
de los miedos que las abrazan;
juntas son el eco de una brisa
que recorre las manos del poeta,
modelan el fruto pensado
y lo cuidan para sí,

lo abrigan con sus miradas,
con sus palabras, la fe,
con la frescura de la vida nueva
que se dibuja
en sus cuerpos
entregados al pasto
que escucha sus sueños
como aquel poeta,
el destino.

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