algo que está sin estar,
parte del aire;
una magia
o una luz,
aquello tan lejano
que se posa en la ventana
sin avisar,
sin espera.
Algo,
algo que se presenta fugaz
pero que sólo se reconoce aquí,
en mí y en ti
y en toda esta inmensidad
de la que hoy somos parte,
que hoy bebemos entregados
en silencio,
convencidos.
Algo,
algo que envuelve nuestros días
y los abraza para sí
y los cuida para nosotros,
que nos toma de la mano
y nos pasea
por los parques
y por las playas
y por las nubes
y por las lunas.
Algo,
algo que ya se hace forma:
que se hace nuestro cuerpo,
nuestro tiempo,
nuestro alma,
nuestra vida,
nuestra poesía.
Algo,
algo que entonces
trasciende fronteras
y trasciende suposiciones:
que eres tú
y que soy yo,
al fin.
Algo,
algo que está sin estar,
parte del aire;
una magia,
una luz.

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