06 octubre 2014

Tranquilizador

Vivimos (en) una sociedad en la que emborracharse, perder el sentido, vomitar y orinar en la calle es más tranquilizador que hacer el amor con tu pareja. Pregúntale a tus papás y verás que prefieren que llegues borracho de la casa de tu amigo antes que contarles que tienes relaciones sexuales con tu chico o chica.
Vivimos (en) una sociedad en la que no importa que traiciones a un pueblo, que falsifiques sus esperanzas, “que robes pero que hagas obra”, que seas chabacano, adulador, amigo del más odiado, odiado del más amigo. Es más tranquilizador todo eso que la aventura, que el riesgo.
(En) una sociedad en la que es preferible ser un violador que homosexual, un pendejo antes que respetuoso, cualquier cosa antes que uno mismo, mentir y no decir la verdad, posar antes que comprender.

La tranquilidad no es tranquilidad cuando ésta es sólo el disfraz de la mediocridad, del desdén, del desprecio por la vida. La tranquilidad aparente es mierda a colores. Y yo soy un tipo intranquilo.

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