Es bueno ver el vaso medio lleno y medio vacío, parecería una tontería pero es importante verlo así: es necesario sonreírle a lo que aparenta no tener gracia, allí está ella, hay que buscarla, puede salvarnos el día; es saludable saber que hay algo que falta aunque acaso no nos moleste su ausencia, hay que tenerlo en cuenta.
Es bueno ver el vaso medio lleno y medio vacío también porque es la verdad, no es una publicidad de gaseosas ni el pantalón de moda que no te quieres poner, es la verdad, e ignorarla es un salto al vacío... sin soga, sin paracaídas.
Porque si sólo vemos el vaso medio lleno, podemos caer fácilmente en un optimismo desmedido que puede convertirse en irresponsable en un segundo -en lo que dura un pestañeo- y conformarnos con ver esa mitad que, aunque alienta, falsifica la verdad; en tanto esta apreciación no nos ciegue a la verdad, está bueno, como decía, alienta y nos permite reconocer cuánto se ha avanzado, pero hay que ir con cuidado.
Y porque si sólo vemos el vaso medio vacío, podemos caer en un caos, en una depresión innecesaria, injustificada, que nos encamina a tener la personalidad de una jabonera y eso no ayuda ni un cacho; sí es bueno saber cuán vacío está, qué falta, pero no hacer una cuestión de estado de ello...
Pero, ¿algo falta?. Y es aquí donde este texto se abre en dos aguas: o luchamos por llenar el vaso o lo dejamos como está, es decisión de cada uno e independiente de cualquier juicio de costumbre.
Podemos luchar y jugarnos el cuero e intentar que todo nos sonría, que todo sea como lo pensamos cuando estamos echados en la cama aún sin poder dormir, que le podamos hablar a nuestros nietos de la felicidad total; o podemos dejar que las cosas fluyan, que pase lo que tenga que pasar, pensar que si llena el vaso o se queda incompleto da igual y convivir con esa idea sin que ésta sea una señal de conformismo o una cruz eterna.
Honestamente, creo que, en tanto ninguna nos apasione o nos exceda, las dos opciones son correctas, válidas y, como les decía, ajenas a cualquier juicio de costumbre. Lo importante es ser feliz, cada quien descubrirá su manera de serlo y está bien pero siempre hay que saber en qué escenario estamos actuando.
21 marzo 2011
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