Estoy componiendo canciones porque quiero grabar un disco.
Estoy escribiendo poemas porque quiero editar un libro.
Estoy diseñando un afiche porque quiero dar clases de guitarra.
Estoy mezclando grabaciones ajenas porque quiero subirlas a Internet y que sean mi carta de presentación laboral.
Estoy empezando un nuevo blog porque quiero hablar de otras formas y de otros temas.
Estoy haciendo una selección de canciones de rock en castellano porque quiero tener un (buen) programa de radio.
Estoy ayudando a una amiga con el sonido de su serie web porque quiero demostrar(me) que soy bueno en lo que hago y que pueden contar conmigo.
Estoy haciendo una lista de canciones para tocar al piano porque quiero hacer un concierto a piano y voz.
Estoy juntando dinero porque quiero cumplir mis sueños, que son muchos.
Estoy amando a mi novia porque quiero pasar el resto de mi vida con ella.
Estoy comiendo menos y a las horas adecuadas porque quiero obtener un mejor estado físico.
Estoy inventándome tiempo porque quiero ver todas las películas, escuchar todos los discos y leer todos los libros que tengo pendientes.
---
Quiero, quiero, quiero.
Tengo muchas cosas pendientes, muchos proyectos en la cabeza, muchas cosas me motivan, me exaltan, me excitan, me ponen a mil. No puedo dejar de pensar, planear, escribir; me desvelo en las noches imaginándome triunfador en mis metas. Tengo miedo, mucho. Pero también tengo ánimo, y fortaleza. De alguna manera, me siento como un adolescente que termina el colegio. Expectante. El día debería tener más de 24 horas, yo no debería estar tan cansado ni tener sólo aire en la billetera. Pero siempre fue así, y sobreviví. El arte de sobrevivir es una forma de vida. “Sobrevivir”, así se titulará mi poemario. Aquí vamos. No sé qué será de mi vida, si todo lo que quiero se cumplirá, pero esa incertidumbre es también mi alimento.
03 noviembre 2014
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario