"Una caja preciosa". Así define Fito Páez a la vida en un tema de su último disco.
Más allá del juego de palabras, yo diría que es una caja de Pandora, una caja llena de sorpresas.
Y no se sabe ni cómo ni cuándo (y quizás ni por qué) nos veremos en la necesidad de mover las velas y navegar en otro sentido, por otras aguas.
Dice también, en ese mismo tema, que "la vida son los círculos, los círculos dan vuelta y los círculos se van". Y es cierto.
Y aquí voy a hablar de cómo debemos cambiar, no necesariamente por nosotros mismos sino porque las circunstancias nos obligan a hacerlo.
Hace ya algunos días, una niñita le hablaba a su abuela de juegos de computadora, redes sociales y músicas de moda. La niña no pasaba de los 10 años y su abuela es una persona que supera los 60 y que, por obvias razones de edad e interés, no sabe ni de computadoras ni de redes sociales ni de músicas de moda.
Pero, ¿qué hace que esta señora escuche a su nieta?.
No hay algo más grande que el amor. El amor incluye a la paciencia, al afecto, a la admiración Y eso es lo que la señora siente por su nieta e incluso si su interés no es tal y es sólo una pose para que su nieta sea feliz, bueno, está bien. Lo importante es que la niña recibe el mensaje: "Te amo. Y así yo haya nacido en los '40, quiero saber más de ti y de tus gustos".
Y movió las velas y giró el timón.
Un chico, muy pacífico él, caminaba un día por la calle.
Llegaron tres tipos. Uno de ellos lo cogió por detrás y los otros dos empezaron a rebuscarle en los bolsillos algún billete, algún celular. Encontraron algunos billetes (en una billetera) y se fueron disparados, cada uno por su camino. El chico persiguió a quien se había ido con su billetera, lo alcanzó y empezó una pelea, en ese momento, de igual a igual (porque la ira del uno se parecía al salvajismo del otro) que terminó con los documentos en el piso y con los billetes, la billetera y el ladró a 10 cuadras de distancia.
Pese a perder 70 soles y una billetera (que ahora le parece fea), la pelea sirvió como un despertador de la realidad: "Oye tú, sí, a ti te hablo. A ti, que te crees pacífico, que no le haces daño a alguien, también te roban y te pegan y se ríen de ti".
En fin, más allá del dinero perdido, toda esta situación fue un triunfo. Peleó por lo que debía pelear y se arriesgó al mal golpe de la vida.
El chico pacífico cambió de dirección y ahora, más que nunca, sabe que si debe pelear por algo, lo hará. No hago un llamado a la violencia pero a veces hay que arriesgar.
Y así, el músico que le encontró el gusto a la física nuclear... y la prostituta que decidió ser monja... y el físico nuclear que dejó todo por la música... y el periodista de opinión que debe escribir en 'Espectáculos' porque tiene que comer...
Y así, cambiamos y lo hacemos no necesariamente por convicción sino porque es parte de la vida. Cambiamos por amor, por instinto de supervivencia. Pero lo importante es que cambiamos y así renovamos nuestros días.
24 mayo 2010
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