04 octubre 2010

Se apagan las luces

La semana que pasó fue la última de este proceso electoral distorsionado por mentiras, suciedades y prejuicios.
Se le acusó a Susana Villarán de querer cerrar los Hospitales de la Solidaridad, lo cual -hasta el cansancio- se ha demostrado falso; las interceptaciones telefónicas a Lourdes Flores fueron -y son- algo difícil de digerir cuando ya creíamos olvidadas ciertas mañas del gobierno de Fujimori; las campañas en contra de Villarán (acusándola de ser la candidata de los terroristas) y de Flores (acusándola de seguir siendo la candidata de los ricos). Agregándole a esto alguna mala prensa (parte de nuestra desgracia), sobrevivir es ya un logro.

El lunes 27, en Villa El Salvador, se llevó a cabo el debate -final- entre Lourdes Flores y Susana Villarán.
Flores alternó sus exposiciones entre referirse a su rival y exponer sus propuestas mientras que Villarán se centró en sus ideas. Yo creo que la idea de Villarán fue buena pero debió hacerla evidente ("Mira Lourdes, no voy a perder el tiempo respondiéndote ni -menos aún- atacándote; yo no peleo, yo sólo quiero lo mejor para Lima...") y así mostrarse como una mujer más íntegra, más respetuosa... Bueno, es que Lourdes tenía que acortar la distancia que Susana había marcado.
Al día siguiente -martes-, Villarán dio una conferencia de prensa para desmentir las acusaciones hechas por Flores en el debate pero -y es mi apreciación personal- no resultaron del todo claros sus deslindes, sobre todos los referidos a las propiedades no declaradas al JNE.

Y ayer fueron las elecciones. Elegimos alcaldes provinciales y distritales y nos pronunciamos sobre la devolución de los aportes al Fonavi.
Es una de las pocas veces en las que uno siente que lo escuchan y eso es importante...
Hoy, con los resultados de las encuestas 'a boca de urna' y los primeros conteos de la ONPE, Susana Villarán asoma como la nueva alcaldesa de Lima.
Para mí sería una alegría porque voté por ella y confío en su inexperiencia en 'politiquería' y creo que ganaríamos una buena alcaldesa, esto pese a que discrepo de su alianza con izquierdistas de dudosa serenidad (el punto flaco de la candidatura).
Y voté por ella porque creo que representa ese nuevo aire que -desesperadamente- necesita la política -y la ciudad y el país y la vida- y porque creo que las cosas pueden cambiar y para bien.
Y aun si Lourdes revirtiera estos resultados y fuera la próxima alcaldesa, considero que haría una buen agestión y que es -al igual que Susana- una mujer apta para gobernar nuestra ciudad.
Y es una pena que quien sea elegida alcaldesa haya tenido que recorrer un camino espinoso, sucio y de arenas movedizas.

Y bueno, se va cerrando el telón, se apagan las luces, se despiden los actores.
Lima ha ganado con dos excelentes candidatas y una mejor alcaldesa -sea quien sea-; y aunque ya suena a cliché, creo que es verdad.
Me despido de ustedes con el dedo color democracia...
hasta el 10 de abril.

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