27 junio 2011

El amor es lo más grande que hay

No hay duda, o al menos yo no la tengo.
El amor es lo más grande que hay y no hablo de la novelas de las ocho ni de las baladas de la radio ni del brillo de mis ojos cuando veo a Penélope Cruz, esto es otra cosa, es -aunque más abstracto- más real, más de verdad.

Cuando sucedió el terremoto en Japón, en marzo de este año, las imágenes de la televisión mostraban cómo había quedado la ciudad, muchas casas arruinadas, automóviles destrozados, la amenaza latente a un nuevo desastre, la incertidumbre, gente con miedo, desconcertada; algunos meses después, unas imágenes daban cuenta de cómo un perro -también con miedo y desconcertado seguramente- buscaba, entre los escombros, a su familia: el padre, la madre, los hijos que lo querían tanto bajo el sofá roto, los muebles y la esperanza caídos.
No sé si logró encontrarlos -así, en medio del caos y de la desesperación- pero me queda claro que el suyo fue un acto de amor.

Pedro es un chico como todos y como ninguno y luchó siempre por lo que quiso, estudió Literatura cuando sus padres querían que escoja una carrera que le permita comprar el pan y pagar sin problemas -vale decir que la situación económica de Pedro y de su familia no era exactamente cómoda-. Las dudas, por supuesto, eran parte del aire, le tocaban a la puerta, tomaban desayuno con él, cogían forma de familiares; entonces decidió aislarse un par de días de todo -incluso de él-, escribió un par de cosas y resolvió estudiar Literatura, tal vez no tendría una vida cómoda ni fácil pero sería feliz y eso es un estimulante más poderoso que la cantidad de ceros a la derecha en la cuenta bancaria, aunque usted no lo crea.
Sus padres lo entendieron y lo apoyaron y el resto de la historia lo dejo a su imaginación, no es tan importante, y me queda claro que el suyo fue un acto de amor.

Ana y Gustavo hicieron el amor, Luis y Rubén hicieron el amor, Fabi y Sofía hicieron el amor. Ayer hice tallarines. Vi cómo un gato se lamía la pata herida. Una madre lleva a su hijo enfermo al hospital todos los días. El compositor no se detiene, no se decide entre Si menor sétima o Sol mayor, son las tres de la madrugada.

No hay duda, o al menos yo no la tengo.
El amor es lo más grande que hay y hablo de la sinceridad, de la solidaridad, de la perseverancia, de los animales, de la dedicación, de los besos, del sexo, de la ciencia, de la honestidad, de la paz, de la fe, del optimismo, del coraje, de nuestro dios personal, de la naturaleza...
El amor es lo más grande que hay.

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