04 julio 2011

Dos ministerios adolescentes

Durante este segundo gobierno de Alan García se crearon dos nuevos ministerios que, lamentablemente, han dejado mucho que desear y han sido poco relevantes; tanto el ministerio del Ambiente como el de Cultura fueron creados con gran expectativa y tenían como finalidad cubrir los vacíos que hasta entonces se presentaban, sin embargo, ninguno de ellos ha logrado fortalecer su sector y sus actuaciones han sido deficientes.

El ministerio del Ambiente, dirigido por Antonio Brack, no ha sabido ser un ente receptor de los problemas que ahora el gobierno quiere dejar bajo la alfombra. No se ha sabido enfrentar la creciente polución y la generación de empleo inadecuado y riesgoso por parte de la minería informal -y tal vez formal- que abusa de las tierras de la selva y de la sierra del país; no se ha dicho una palabra sobre el ambiente nocivo que genera la vejez del Parque Automotor; no se ha hecho presente en los conflictos sociales generados por la contaminación de los ríos en Puno -es cierto que la forma de protestar no es la adecuada por parte de los puneños pero es en este tipo de situaciones cuando el ministerio debe pronunciarse-.
El ministerio del Ambiente no ha sido más que un adorno en este gobierno.

El ministerio de Cultura, encabezado por Juan Ossio, no ha sabido representar dentro del gobierno a los muchos artistas que hay en el país haciendo cosas importantísimas -sin apoyo la mayoría de ellos- y ha sido, más bien, la sonrisa cómplice que García necesitaba para avalar cierta imposición. No ha habido promoción de actividades culturales en las escuelas y en las ciudades del país; no ha habido planes de turismo que promuevan el interés nacional y extranjero en la cultura tan amplia que tenemos; los nuevos directores de cine y de teatro, los músicos tanto de rock como de folklore o del género que sea, los pintores, los escultores, los escritores: todos sin una verdadera atención por parte del gobierno ni representados por el ministerio, ministerio que, sin embargo, aprueba la colocación inconsulta de una estatua bajo el improvisado pretexto de homenajear a los héroes caídos.
El ministerio de Cultura no ha estado a la altura de su importancia.

Entonces... ¿siguen siendo importantes estos ministerios? Por supuesto, lo que debemos hacer es fortalecerlos y convertirlos en activos promotores de su sector, integrándolos a la idea de que una sociedad sin respeto al ambiente y a la cultura no progresa realmente, aun cuando los números de la macroeconomía se escriban con tinta azul y con toda la pompa que le sigue.
Es una pena que en el tiempo que llevan de creados -aunque éste sea poco-, estos dos ministerios no hayan podido cubrir -al menos en parte- las justas expectativas de la población; ojalá esto cambie con el nuevo gobierno, por el bien del país.

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