Cuando camino por la calle y me toca pasar en medio de algún grupo de gente, o dos personas conversando, o el basurero, suelo decir “perdón” para pedir permiso y pasar. Se me ha hecho una costumbre usar ese término, aunque si lo pienso bien, sé que es incorrecto utilizarlo. Debería decir “permiso, por favor” con tono amable y hasta decir “gracias”. O sólo “permiso, por favor”. Como sea. Pero digo “perdón”, porque me acostumbré, porque lo escuché en innumerables ocasiones, porque sí. Así pasó la vida.
Sin embargo, yo sé que no faltará quien prejuzgue. Que si digo “perdón” al querer pasar es porque, en el fondo de mí, hay un sentimiento de inferioridad que me hace disculparme por molestarle la vida al resto del mundo; que me falta autoestima y me hago un drama por todo; que seguramente sufrí mucho en mi niñez; que nunca me desteté ni me zafé del cordón umbilical.
Dra. González, no me joda.
15 septiembre 2014
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario