12 abril 2010

El mal mayor

Hace algunos días, una encuesta reveló un secreto a voces, una noción de la realidad que, francamente, me aterra. El 44% de la población de Lima prefiere aun alcalde que haga obras aunque robe. En tanto, el 41% prefiere a un alcalde que no robe, aunque haga pocas obras.
Es alarmante que casi la mitad de la ciudad apoye a un hipócrita, a un falso, a alguien que se lleve la plata... si hace obras, ¿qué importa?.


Las elecciones presidenciales del 2006 fueron extrañas. Alan García -con su pasado a cuestas- volvía a postular (perdió el 2001) y en la segunda vuelta, se enfrentó con Ollanta Humala, el líder de la izquierda, el defensor del pobre, de la identidad nacional, pero que más parece un leal dscípulo de Hugo Chávez. En fin, el fenómeno del "mal menor" se instaló en las mentes y fue así que García salió electo y este 2011 termina su mandato; la gente prefirió a un zorro conocido (a quien le conocemos sus ronchas) que a un sospechoso (muy sospechoso) cordero por conocer. El "mal menor" fue un fenómeno que nos instó a elegir a un presidente que fue un desastre en su gobierno pasado pero que resultaba la salvación ante un extremista.

La eterna candidata -de la derecha- a la Presidencia, Lourdes Flores, se convierte ahora en la mejor opción para ser la alcaldesa de Lima. No porque sea una persona eficiente (aunque sí, un poco, por lástima y porque es mujer) sino porque a su rival, Alex Kouri, su pasado lo condena a cadena perpetua. Entonces preferimos a alguien no porque sea mejor que otro, sino por que es "menos peor".

El "mal menor" se convierte, así, en un fenómeno que nos inclina a la mediocridad, al relajo, a la desidia. No importa si robó, no importa si es corrupto, no importa si es un mal funcionario... nos va a salvar de otro peor.
Y es el mayor de los males...

Podríamos que bueno, ¿qué nos queda?.
A mí me toca votar este año y me gustaría poder elegir entre los mejor y no entre los "menos peores" pero, por el momento, parece que esto no va a cambiar y que nos decidiremos, otra vez, por el menos corrupto, por el menos ladrón.
La solución sería cambiar el modo de hacer política desde la misma política, que no roben, que no corrompan a los demás, que no mientan... pero los asesinos no suelen suicidarse. Que yo sepa, al menos.

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