16 agosto 2010

Cuando la educación se convierte en hostigamiento

Los accidentes de tránsito se han vuelto noticia de todos los días (o quizás yo recién me doy cuenta de eso).
Son muchos los accidentes que ocurren y casi siempre le echamos la culpa a los conductores de los vehículos: que se pasaron la luz roja, que iban a alta velocidad, etc.; y sí, a veces tienen la culpa pero son mayores las veces en las que es el peatón quien comete la falta, las cifras lo dicen. No usamos los puentes peatonales o cruzamos por las pistas como queriendo huir de la vida y por donde no se debe, por apuro y/o irresponsabilidad...

Pero hay algo que no puedo entender y es el afán de periodistas y reporteros de dejar en ridículo al peatón infractor.
Me explico: en diversos noticieros de la televisión se hacen reportajes especiales que muestran las temerarias acciones de los peatones, los camarógrafos apuntan el rifle y hacen primeros planos y entra en acción el reportero: "Señora, ¿por qué cruza la calle por la mitad de la pista?", "Señor, ¿no le preocupan sus hijos, su familia?"...
Ese reportero tiene razón, la señora y el señor hacen mal en cruzar por la mitad de la vía (aunque el apuro sea su excusa) pero no hay razón para atropellar a una persona con un micrófono y una cámara para dejarla en ridículo.
Cuando la señora o el señor atienden la pregunta del reportero, tienen dos opciones: disculparse por la infracción (con lo cual, el reportero se convierte automáticamente en 'estrella del periodismo') o, al sentirse presionado, responder cualquier barbaridad o disparate (con lo cual, la persona queda en mayor ridículo).

Es así como la educación (que debe ser tarea de todos) se convierte en hostigamiento, en falta de respeto, en abuso de poder. No es necesario salir a atropellar a la gente con micrófonos y cámaras y el título de periodista para educarla, eso hace que se rechace cualquier cosa que cualquier periodista diga, aun cuando sea algo razonable e inteligente.
Debe primar la educación n el hogar y en los medios de comunicación pero sin maltratar ni ridiculizar a quien se enseña, eso sólo achata el ideal de sociedad (personas) ordenada y educada y digna que queremos.

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