14 febrero 2011

Acerca de la pena de muerte

Es difícil opinar sobre la pena de muerte. Lo es porque uno corre, casi inevitablemente, el riesgo de tocar fibras sensibles en algunas personas así como de generar iras y apasionamientos en otras; como casi todo en la vida exceptuando, claro, que aquí se habla de matar a una persona.
Algo que caracteriza al debate sobre la pena de muerte es la diversidad de comentarios a favor y en contra que se cruzan, y todos éstos suelen tener el mismo valor: "hay gente que realmente no merece vivir", "sólo Dios puede decidir cuándo nos vamos", "debemos poner mano dura", "hay que tener en cuenta que también son personas"... Es difícil opinar sobre la pena de muerte.

Pero, ¿en qué casos se aplicaría la pena de muerte?.
Quienes se sitúan a favor, proponen que se aplique en los casos de violación a menores y claro, es una razón de peso, violar a una persona es ya un acto repudiable y que un(a) menor sea la víctima es, sin duda, un agravante. Sin embargo, pienso que matar a esa persona es una salida muy débil ya que no se ataca el problema de fondo, y es que ese violador no es una persona sana y la solución no puede ser simplemente eliminarlo. Pienso que hemos avanzado tanto como sociedad que matar a otra persona -sin importar exactamente lo que haya hecho- sería un retroceso fatal; debemos mirar hacia adelante, tomar con seriedad la educación y pensar como una sociedad avanzada y no como individuos que solucionan los problemas de forma efectista e inmediata.
¿Y cuál sería la solución?. Tal vez la cadena perpetua. El problema es que cada reo le cuesta dinero al Estado pero, aun así, no encuentra las mínimas condiciones para rehabilitarse -que sería lo ideal- en las prisiones, allí no tiene tranquilidad ni ejemplos a seguir, ni siquiera un colchón en buen estado para dormir.

Pues eso, yo estoy en contra de la pena de muerte, me parece un retroceso en los intentos por progresar -como individuos y como sociedad-, una medida efectista que no soluciona el problema...
Pero claro, no sé si opinaría igual si alguien violenta a alguno de mis hijos, tendría que ponerme esos zapatos. Es difícil opinar sobre la pena de muerte.

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