Este texto será una duda. Una duda que no resolveré ahora, ni hoy, ni este año, tal vez en diez.
Y supongo que debe ser una duda no sólo mía sino de mucha gente que tiene ciertas interrogantes respecto al dinero.
Muchas veces me pregunto si se podrá ser feliz sin depender del dinero.
El dinero compra el bienestar, paga la casa, la comida, la ropa, la salud; paga una parte de la tranquilidad.
Casi todo lo que puedas imaginar lo podrás comprar con dinero, es más, hasta la libertad (a veces).
Sin embargo, el dinero no te paga el amor, la felicidad, la verdadera satisfacción personal, la decencia, la moral. Y estos detalles también forman parte de la tranquilidad...
Creo que del dinero dependemos todos, incluso sin quererlo o proponérnoslo. Lo importante es pasar por la vida sin caer en la mediocridad, pero es difícil cuando esa mediocridad te sirve la comida.
A mi corta edad, me doy el (ignorante aún) lujo de pensar -y decir- que podría vivir sin ruido, quizás con lo justo, pero manteniendo mis ideas, mis pensamientos, lo que creo correcto.
Y a mi corta edad, condeno (con temprana ferocidad) a quienes hacen lo que jamás pensaron hacer, lo que criticaron, por un sueldo, lo que tal vez un día creyeron incorrecto...
Lo cierto es que no puedo reclamarle dignidad a quien padece de hambre.
Ojalá yo no pase hambre y no tenga que morderme la lengua y aceptar lo que venga... y que mi pensamiento (que ahora lo veo un poco soberbio) no sea tan drástico; no por lo que piensen los demás, sino por mí.
Es increíble cómo el dinero nos domina, nos envuelve, nos predispone. Nos alivia y a la vez le tenemos desconfianza...
Gracias al dinero comemos, gracias al dinero nos prostituimos, gracias al dinero dudamos...
y me sigo preguntando, muchas veces, si se podrá ser feliz sin depender del dinero.
10 mayo 2010
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1 comentario:
Así es. Felicitaciones por cómo piensas y te expresas en el blog. Saludos.
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