Hay personas en quienes se depositan toques mágicos, en quienes se deposita inspiración. Personas llenas de amor, de la sensación de querer aportar algo a la sociedad.
Yo me pregunto cuántas veces les habrán dado la espalda, los habrán tildado de agitadores (en el mejor de los casos), los habrán rechazado de una "decente y proba" sociedad. Gente rebelde, incomprendida.
Jesús es, quizás, el más representativo de estos personajes. Decirse el hijo de Dios era extrañísimo para la gente de ese entonces, gente que consideraba a Jesús como un profano, como un tipo mentiroso, timador.
Visto hoy, dos mil años después, sueña extraño pero, en esa época, la idea de que aparezca "el hijo de Dios" (y de la forma en que apareció) seguramente resultaba paranoica.
En fin, es el hijo de Dios. Y lo es por la simple razón de que llevaba (y aún lleva) su mensaje.
Jesús fue un tipo genial, creo que no necesito haber vivido en esa época o leer mucho para darme cuenta de algo tan evidente.
Julio Verne nos envolvió en futurismos increíbles (en todo el sentido de la palabra). Era un hombre iluminado, y no lo digo porque haya sido una especie de vidente sino porque fue un tipo visionario y con una imaginación fantástica. Siglo XIX, qué locura.
Pensar en ir a la Luna o en viajar al centro de la Tierra requería, creo que sin duda, cierto grado de locura, poesía y coraje.
-"¿Redonda?, por favor, Sr. Colón, ¿qué le pasa?".
Quizás yo le hubiera dicho lo mismo a Cristóbal Colón, quizás todo el planeta (plano) le hubiera dicho lo mismo pero el hecho de creer en lo que dice (o quizás no tanto) y tener un sueño lo hicieron embarcarse en un viaje a lo incierto con otros locos ( y otros, reos, que no tenían qué perder) como él; y a ver qué pasaba. Pensar que descubrieron un continente.
En fin, para los locos, los que creen en la libertad, en sus sueños, en una vida mejor; los que cambian las estructuras, lo ya establecido porque piensan que así funcionan mejor las cosas; los que no tienen miedo (o si lo tienen, lo vencen y lo usan para su beneficio); los que son honestos, sobre todo, consigo mismos...
para todos ellos, mi sincera admiración pues son ellos los motores de este mundo, de estas sociedades y porque hacen las cosas que no hacen los conservadores, los cuadriculados.
Porque hay que romper las barreras de la manera más respetuosa y liberal posible.
Y sobre todo, no dejar de creer en uno mismo.
15 marzo 2010
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