El jueves 07 será un día especial durante todo el año, durante todos los años, por siempre; Mario Vargas Llosa ganó el Premio Nobel de Literatura 2010.
No podía dejar de hablar de él, ninguna idea sería más importante.
Uno no se despierta cualquier día con una noticia tan hermosa y la alegría era inmensa; y pese a que el agua iba y venía de la ducha -lo cual, francamente, desespera-, sabía que todo iba a estar bien y si no, yo lo vería de esa manera y saldría el sol e inventaría mil excusas para no dormir.
Y esa armonía se sentía en el aire, en las cosas, en las calles, en el vapor del agua caliente corriendo por el techo.
Mario Vargas Llosa representa la dignidad y creo que este Nobel es un premio a ello, a la integridad de una persona clara en sus ideas -aunque no sea esa la razón del premio-.
Postuló a la Presidencia en 1990 y me atrevo a decir que por suerte no ganó; hubiéramos tenido un buen presidente pero creo que se habría vuelto loco y hubiésemos perdido al gran escritor que es.
Una persona tan clara en sus ideas que supo distanciarse del actual régimen y renunciar a la Presidencia de la Comisión del Lugar de la Memoria por el disparatado Decreto Ley 1097 dado por el gobierno -"una amnistia apenas disfrazada (a los genocidas)", cómo él mismo lo dice en su carta de renuncia- y así propiciar su derogatoria, y así devolverle un pedazo de dignidad al país.
Muchos le critican que opine estando fuera del país pero son mezquinos al decir eso, a veces hay que ver las cosas así, con ojos de afuera para entenderlas mejor... con ojos de afuera y sin importar si se está adentro o afuera del país.
Hoy escribo sobre Mario Vargas Llosa no porque quiera subirme al coche de la algarabía temporal, es porque creo que este premio es un reconocimiento personal sobre todo y a la vez somo todos los peruanos quienes nos sentimos orgullosos porque representa nuestro sentir o porque sabemos de su talento, o por las dos cosas.
Así que en estos días, las elecciones del domingo 03 se van de vacaciones, la primavera se hace presente y estamos todos muy felices por este merecido Nobel.
11 octubre 2010
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