Increíble cómo crece una planta y bajo la tierra se gesta un alimento tan natural y nutritivo como la papa.
Increíble cómo un árbol puede brindarnos oxígeno.
Increíble cómo la propia naturaleza se alimenta, el río entrega un brazo a las plantas que lo necesitan.
Increíble el proceso de la fotosíntesis.
Increíble cómo en el cuerpo crecen vellos y se producen mucosidades que sirven para su protección.
Increíble cómo sabe desprenderse de las toxinas.
Increíble cómo procesa, de manera perfecta, los alimentos que ingerimos y los utiliza según le convenga.
Increíble la reproducción.
Vivimos en un mundo hermoso, un mundo en donde todo se equilibra si algo falla.
Mundo del cual recogemos alimentos, mundo que nos oxigena.
Y nosotros... parece que no valoramos ni un poco siquiera lo maravilloso que somos y tenemos.
Porque no nos importa echar enormes cantidades de basura a los ríos, porque no nos importa talar árboles de manera irresponsable e indiscriminada ni ser verdugos de indefensos animales para usar sus pieles como abrigo;
porque no nos importa emborracharnos todos los días hasta que el hígado nos abandone, porque no nos importa fumar decenas de cigarrillos hasta quemar nuestros pulmones ni exponernos al sol sin protección y dañar nuestra piel.
Creo que ya es tiempo de darnos cuenta: somos más que personas que nacen y mueren.
Y somos personas hermosas viviendo en un mundo hermoso, y eso hay que valorarlo y respetarlo.
12 julio 2010
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