16 julio 2012

Autenticidad, auténtica

Es un hecho. Uno puede tener muchos temas por tratar pero cuando la inspiración no está presente, no hay manera de encararlos con cierto arte. No es finalmente una responsabilidad ni una culpa, solo es, es así. Y que esto no sea una confesión con aires de telenovela, no lo es. Simplemente las cosas pueden también ser así, que en algún momento todo se detiene y no llega una palabra para empezar. Nos pasa a todos todo el tiempo y en todo aspecto: al músico, al panadero, al enamorado y al Presidente. Es tan común como la propia vida, no hay que hacer un dilema de eso.
No es el fin de la carrera prolífica del músico ni la decadencia sensorial del enamorado bienintencionado, ni hablar, ni ahí. Los idiotas dirán que sí, que ellos ya sabían que ese talento era fatuo. No hacer caso a los idiotas, mienten y hacen perder el tiempo.

Más bien habría que valorar la sinceridad de reconocer esa barrera como una faceta más, ¿por qué no?, ¿por qué todo el tiempo se tiene la presión de triunfar?. No, no es obligación llegar siempre primero. Mientras uno sea feliz y esté tranquilo puede estar en el lugar que quiera sin tener que explicar algo a alguien. No es mediocridad, es autenticidad.
Siempre he pensado que solo uno debe ser quien se plantee parámetros, y puedes pensarlo en el ámbito que desees: ético, sexual, musical, laboral, amical; lo sigo creyendo, los límites no pueden ser preestablecidos ni otorgados por otras personas porque no todos actuamos igual, esa es la verdad. Habría que entender de una buena vez que la libertad no se regula, no es una masa de pan: es la vida misma, es una caja preciosa, no se puede tocar.

¿Te acuerdas del tipo que bailaba foxtrot en medio del parque?, ¿de la abuela que jugaba con su nieto a esconderse detrás de los arbustos y reírse sin parar?. Bueno, es eso, it’s only love, es la vida, es ser uno mismo, no perderse en lógicas ajenas, innecesarias; es también sentarse en el cielo y mirar el pasto, el riesgo de (re)conocerse en un mundo visceral y lleno de espinas, saberse vulnerable, saberse invencible, saberse no saberse y ser -quizás- el mar de dudas que realmente somos, ¿qué o quién nos lo va a impedir?, ¿la sobriedad?, por favor, que no nos ate el afán de buscar sonrisas, así no sirven.
Que la vida no se nos convierta en una disputa, en una carrera de fondo; que la vida sea nuestra vida, sin más ni más, ni más ni menos, que todo fluya, que sea como deba ser.

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