01 octubre 2012

Piel en la inmensidad

“¡Ah! ¿Qué razón de ser me habrá puesto piel en la inmensidad?”
Luis Alberto Spinetta.


Pensar que somos sólo un punto dentro de todo el universo, es extraño, o tal vez no lo sea tanto. De hecho, mucho tiene que ver la perspectiva. Nosotros hacemos algo y puede ser importantísimo, vital, pero si lo trasladas a todo lo que representa un universo formado por millones de personas, animales, ecosistemas, planetas, vamos, es casi nada.
Y así es como hablamos de Dios, de vidas después de la muerte, de karmas, no sé, nos sentimos tan pequeños ante todo lo que nos rodea que ya hasta me parece una prueba de sensatez vernos de tal manera; aunque siempre, por supuesto, esté con nosotros aquella duda en la que andamos confundidos todos en un mismo suelo: ¿qué estamos haciendo acá?, ¿por qué es que las cosas suceden de determinada manera?

Yo lo veo así muchas veces, es como una doble visión de las cosas sin que alguna de ellas sea más importante que la otra.
Por un lado pienso que somos una mínima idea en el universo mismo, en esa inmensidad, sólo una partícula más; por otro, tengo la idea de la fuerza de la propia vida y el interés por saber qué es lo que me toca jugar, qué canción debo interpretar. Ambas visiones me apasionan, realmente, me gusta que compartan lugar en mí, y es muy interesante vivir con ellas, sabiéndose una pestaña en medio de un gran universo y, a la vez, la única y más grande fuerza que mueve los días y les da color.
Es una linda sensación, y es lindo contarlo, porque sí, porque quizás alguien lo lea o tal vez no, no es tan importante, es lindo, eso es lo importante; ¿la piel en la inmensidad?, tal vez.

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