15 noviembre 2010

Uno en uno

El martes 09 de este mes, la Comisión de Justicia del Congreso aprobó el proyecto de ley que propone despenalizar las relaciones sexuales consentidas de adolescentes entre los 14 y 18 años.
Las relaciones sexuales no empiezan con la luna de miel; aquí en el Perú se inician aproximadamente a los 14 ó 15 años y claro, la madurez no ha terminado de llegar a esa edad y el riesgo de un embarazo no deseado o la transmisión de una enfermedad es alto pero es una realidad que hay que afrontar con inteligencia y educación.

El dictamen ha provocado diversos cuestionamientos: que aumentarían los embarazos en las adolescentes, también la transmisión de enfermedades sexuales, que se les estaría tratando como si fueran mayores de edad cuando aun no saben decidir por sí mismos con relativo éxito, etc... Bueno, en principio, yo no creo que los embarazos y las enfermedades aumenten porque los chicos no están esperando los 18 para tener relaciones y las cosas seguirían más o menos igual si este proyecto prospera; y no se les está tratando como si fueran mayores de edad, sólo se les está dando la libertad de ser ellos mismos sin que deban ser considerados como violadores ni castigados por ello -más las consecuencias que ese castigo implica: la prisión, el miedo, el sentimiento de culpabilidad-, por supuesto, siempre con la idea de no hacerle daño a los demás, y aquí estamos hablando de relaciones consentidas.
Y como cualquier libertad concedida, ésta necesita un plan de educación intenso e inteligente. Es necesario reforzar ciertas bases como el no idealizar a la pareja, el saber el peso social que el sexo genera -aunque sea una idiotez, hay que afrontarlo-, el saber los métodos anticonceptivos y la prevención de enfermedades; y esto sólo se logra si la educación es permanente, en los hogares, en las escuelas, en la sociedad; sin miedos, sin rechazos, sin vergüenzas, sin medias tintas. La sexualidad fluye con tanta naturalidad que escaparla sería contraproducente y tonto al final de cuentas.

En resumen, ésta me parece una iniciativa interesante y bastante útil -el sinceramiento de una realidad- siempre y cuando venga de la mano con una educación inteligente y realista; esta semana se discutiría el proyecto en el Pleno y ojalá veamos un debate libre de prejuicios.

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