12 mayo 2014

La muerte de mi padre

No puedo evitar pensar algunas veces
en la muerte de mi padre.

En el momento aquel en que sus ojos se cierren
y su cuerpo descanse.

Pero no lo pienso como dicho reposo;
sólo tengo imágenes tristes,
irremediables,
la incertidumbre de no saber cómo ocurrirá
y, por consecuencia,
cómo actuar,
dónde estaré,
qué haré,
qué no podré hacer.

No puedo evitar las imágenes,
decía, 
tristes.
Los ojos desorbitados,
el sudor frío,
la piel pálida.

El último aliento
y la primera huida.

Hoy te quiero tanto padre.

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