En una entrevista concedida a la revista Caretas -edición del jueves 28 de abril-, la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, comentó la posibilidad de definir una zona rosa en la ciudad con el fin de acabar con las condiciones de violencia e insalubridad a las que están expuestas las prostitutas que trabajan en las calles. Mucha gente se ha mostrado a favor y mucha en contra de esta iniciativa, incluso dentro del grupo de las meretrices hay posiciones encontradas.
Es un tema difícil: habría que saber dónde estaría ubicada esta zona rosa, cómo se llevaría el control y la seguridad en el local, cómo evitar que el control del negocio salte esa delicada línea y se convierta en proxenetismo, etc.; es un tema importante que debe ser debatido y tratado con el respeto y la seriedad que merece.
Sin embargo, muchas críticas a esta propuesta surgen desde la idea de que este tema no es importante, o no tanto como ordenar el tránsito o estar atento a la seguridad ciudadana. Pues yo, aunque no sé si la iniciativa de crear una zona rosa, hechas las sumas y las restas, sea beneficiosa, considero que sí es un tema importante, tanto como el tránsito o la seguridad en las calles de la capital; la prostitución es un tema que nos toca a todos, querámoslo o no, y sí pienso que debe ser tratado y con respeto.
¿Qué creo que sucede? Que la ciudad está acostumbrada (mal acostumbrada a mi parecer) a no sentarse a conversar, a que el cemento sea prioridad ante el interés social de parte de las autoridades.
Interés social: Organizar mesas de trabajo con los alcaldes distritales y ver los temas de seguridad ciudadana, el plan de mejoramiento de la Costa Verde, plantear la creación de una zona roza en Lima, acercar los museos a los escolares, ocuparse de y facilitar la expresión artística en la ciudad, hacer del 18 de enero un día de todos y para todos... Que todo esto no soluciona llegar tarde al trabajo por el caos vehicular en las calles o el robo que sufrimos en la misma vereda de la comisaría es cierto pero nos hace mejores ciudadanos, más comprometidos con nuestro lugar y eso es muy importante en estos tiempos de desazón, no es una filosofía marca ACME.
Tal vez un problema que presenta la alcaldesa es la falta de comunicación de esta idea, de este concepto social -y un poco loco si quieren pero necesario- que tanto supo proyectar durante la campaña pero que parece haber olvidado como parte de su mensaje a la ciudad (Una cosa más, debe estar más alerta porque están atacándola por todos lados y por el mínimo detalle, a veces mintiendo -ya sabrán ustedes quiénes-).
Es importante ordenar el caos que vivimos en el tránsito y subsanar esta creciente inseguridad ciudadana, sí, son problemas que nos gastan tiempo, dinero, humor y tranquilidad pero descalificar una idea y restarle importancia de esa manera tan déspota como ha sido tratada por algunos no es más que, a mi parecer, mostrar cierto desprecio y desinterés por la población.
09 mayo 2011
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