Cuando empecé a escribir en este blog, lo hacía los días viernes en la noche, a las pocas semanas cambié el día de publicación y comencé a escribir los lunes por una suerte de comodidad de fin de semana que me ayudaba -y me ayuda- a moldear de mejor manera mis ideas, a veces acompañado de algún consejo, un cigarro, la soledad o la música. Ya pasó mucho tiempo y hoy estoy posteando un martes.
En otras circunstancias, en otro tiempo de esta misma vida mía, habría hecho hasta lo imposible por postear el lunes (ayer), por no perder la costumbre, por seguir la línea, por mantenerme y darle prioridad a la forma. Hoy no. Hoy veo las cosas de distinta manera, con otro aire, desde otro horizonte, y pienso que no hay que forzar la vida, que hay que dejar que se escriba sola la canción, let it be. A algunos les parecerá un poco conformista pero es una manera de aprender a respirar evitando complicaciones y eso está bueno.
¿Que qué pasó?, ¿por qué no posteé ayer? No tuve tiempo, así de simple y así de así también. No tuve tiempo porque preferí estudiar para un examen y entonces me fui a casa de un amigo y se me pasó el día, se hizo de noche y ya era muy tarde para coger la laptop y escribir. No más. Que rompí la rutina y lo que yo mismo establecí, sí, y me alegro. Además, si hubiera podido escribir ayer, hoy no te estaría contando que el bus de regreso a casa tardó en hacer el recorrido pero que me sirvió para conocer más la ciudad, que la luna tenía un color marfil increíble que alumbraba la noche con sensualidad, que es hermoso ver a un niño aprender a silabear palabras en brazos de su madre.
Y tal vez no estaría diciéndote que es bueno no encarcelarse ni obligarse formas que, al final de cuentas, son accesorias, flexibles; que hay que darle real importancia a las cosas que verdaderamente la tienen, sin engaños, sin mentirse uno mismo; que no sirve atarse a las cosas porque, finalmente, nos hace daño, nos vuelve dependientes, dependientes de un lunes, dependientes de personas... si la vida nos mete presión sin descanso, ¿para qué seguir esa línea?.
De lo que se trata todo, finalmente, luego de heridas y de corazones y de emociones y de más, es de ser feliz y yo creo que se es feliz sin ataduras ni compromisos tontos, tranquilo y en paz. Creo en eso, realmente lo creo y, con esa seguridad que me da la felicidad, me despido, será hasta la próxima, alguno de estos días.
08 mayo 2012
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