22 noviembre 2010

¿Dónde quedó educar?

Ha pasado una semana desde que se empezó a multar a los peatones que infrinjan las normas viales. El primer día -el lunes 15-, los policías estaban en las calles y avenidas más transitadas, vigilantes ante cualquier falta de algún peatón ignorante o despreocupado, da igual; acompañándolos, un enjambre de hombres de prensa -camarógrafos, fotógrafos, reporteros- buscando la noticia de modo poco saludable, valgan verdades.

En fin, ya está.
Multar a los peatones infractores me parece una idea que no encaja en la actual situación del peatón en la ciudad...
En principio, no en todas las calles y avenidas hay veredas -o veredas posibles de transitar- o puentes peatonales en los que no haya un malhechor esperando por nosotros o cruceros peatonales lo suficientemente bien señalizados para que luzcan evidentes o semáforos en buen estado y bien posicionados; y esto hace que los peatones infrinjamos las normas sin proponérnoslo, sin querer -por supuesto, siempre hay gente imprudente y sin noción del peligro o del respeto-; primero lo primero pues.
Y aunque existe el criterio y el sentido común, los conceptos de las faltas están sujetos al parecer -individual- de cada policía y entonces cualquier situación podría convertirse en una falta, para quizás desencadenar en un soborno; es sólo un ejemplo de un probable abuso de autoridad.

Y además, hay gente que ignora cómo debe transitar y/o que no tiene dinero para pagar las multas.
Entonces esto es lo que me parece equivocado: si se quiere hacer un cambio en la sociedad, éste no debe atacar con tamaña violencia ni imprimir tanto miedo, multando a gente que tal vez desconoce las normas o que corre a ver a su hijo que tuvo un accidente en el colegio. No puede ser que pagar una multa sea la táctica para 'rehabilitar' a los infractores y que la poción alternativa sea el seguir un curso de educación vial; por el contrario, debería primar la educación y la firme actitud de que una sociedad no mejora en base al miedo, la violencia o al hostigamiento sino a la educación.

En fin, ya está.
Ojalá todo salga bien, por el bien de todos.

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